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  • Psicóloga Mariana Gangas

Y TÚ, ¿ QUÉ ESPERAS PARA MATERIALIZAR TUS DESEOS?

Actualizado: ene 24

..." Cuando tu mente diga “no puedo”, intenta ir un poco más allá. Una de las creencias limitantes más comunes es la de incapacidad ..."

Nuestras creencias limitantes, valga la redundancia, nos limitan mucho más de lo que somos conscientes. Sí, hay pensamientos, maneras de ver y percibir la realidad que hemos aprendido –no importe de qué o quién-, que hoy en día nos impiden ciertas cosas, como lograr un objetivo, librarnos de algo que nos hace mal, o simplemente, ser. Y por eso, es esencial que, a la hora de proponernos realizar un cambio que nos trascienda, un verdadero cambio para crear la vida que deseamos, tengamos en cuenta qué nos define, qué nos limita, y qué nos ayuda a crecer.

En este artículo quiero contarte cómo puedes trabajar, analizar y polarizar estas creencias.

A lo largo de nuestra vida, padres, maestros de la escuela, familiares, y la misma sociedad nos fueron inculcando creencias de diferentes tipos: morales, religiosas, espirituales, sociales, etc. Cuando crecemos, puede que muchas de aquellas maneras de pensar ya no coincidan con la que fuimos formando a través de sentimientos, experiencias y aprendizajes vividos. Sin embargo, al haber sido incorporadas de tan pequeñas, cuando nuestra personalidad se estaba aún formando, continúan –y continuarán- mezclándose con lo que efectivamente creemos como correcto, sano, y moralmente ético, hasta que nos demos cuenta de que nos están, de alguna manera, limitando a seguir un determinado camino, objetivo o decisión.

Para modificarlas y deshacernos de ellas, es necesario que, primero, identifiquemos tres elementos fundamentales:

1) cuáles son esas creencias,

2) cómo actúan en nosotras,

3) y qué hacer para modificarlas.

A continuación, te dejo una manera simple y efectiva de comenzar este proceso de re-conocimiento.

Cuestiona la fuente

Cuando tu mente diga “no puedo”, intenta ir un poco más allá. Una de las creencias limitantes más comunes es la de incapacidad. Si, por ejemplo, crees que “no puedes ser buena en un deporte”, pregúntate: ¿quién me ha dicho esto alguna vez? ¿Dónde he visto que personas como yo no pueden hacerlo? En muchas ocasiones, estas creencias nacen por la observación o la comparación de situaciones ajenas. Cuando este pensamiento aparezca, prueba con hacer algo similar a aquello que no puedes, y, poco a poco, te irás acercando al objetivo, y te probarás a ti misma, que la limitación solo existe en tu mente.

Sal de tu zona de confort

A la hora de enfrentarte con una creencia limitante, detente y piensa: ¿qué tiene de positivo?

Por ejemplo, cuando dices “no puedo enamorarme”, probablemente estés queriendo evitar el sufrimiento. Indaga amorosamente qué elemento positivo esconde aquella creencia (podría ser, en este caso, el instinto de supervivencia). Cuando lo tengas, formúlalo de manera positiva. Y a partir de ahí, descubre cuántas cosas cambiarían si mirases, desde otra perspectiva, esta creencia (¡que ya no limitará más!).

Uno, dos tres: repite

La única manera de incorporar una nueva creencia (y de reemplazar a una vieja) es teniendo disciplina y constancia. Recurre a ella cada vez que lo sientas necesario: repasarla, escribir sobre ella, cuestionarla y ponerla en práctica es la única manera de que el cambio sea real y, sobre todo, duradero.

Y tú, ¿qué esperas para materializar tus deseos?

Me encantaría que practiques enfrentar a aquellas creencias que te limitan con estos recursos. Además, herramientas como la programación neurolingüística y terapias de desensibilización como EMDR, son de útil ayuda para trabajar nuestras creencias. Me gustaría que me cuentes en los comentarios o por mensaje privado cómo te ha ido. Yo estaré aquí para leerte y ayudarte si lo necesitas.

Para contactarnos postula a una sesión gratuita o envía un a mail psicóloga@marianagangas.com

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