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  • Psicóloga Mariana Gangas

SER O NO SER MADRE

Actualizado: ene 24


¿Eres de las que cree que para completarse como mujer debe ser madre?

¿O eres, precisamente, del grupo que cuestiona este enunciado?

Sí, es cierto que, entre tantos estigmas que recaen sobre las mujeres, uno de ellos es que tenemos hijos y nos procreamos porque necesitamos hacerlo para sentirnos (o ser a vistas de otros, mejor dicho) mujeres realizadas.

En el artículo de hoy te invito a debatir y analizar este concepto para ayudarte a identificar si realmente encaja contigo y tu forma de ver el mundo.

Actualmente, tenemos la posibilidad de replantearnos la maternidad como eje central de nuestras vidas, de frenar y preguntarnos: ¿qué hay de mi trabajo? ¿Y de mis logros y objetivos meramente personales? ¿Qué pasaría si me siento realizada viajando sin itinerario, o montando una empresa? Enfrentarnos a la sociedad con una postura firme frente a la maternidad no es tarea fácil, ya sea porque decidimos no tener hijos, o porque queremos hacerlo en un momento que nos siente adecuado para coordinar con el trabajo o un proyecto personal.​

Sin embargo, considero sumamente necesario tomar esta decisión desde lo más profundo de nuestros deseos, y no desde los mandatos o imposiciones familiares y sociales. Y para eso, quiero dejarte algunos consejos:

Visualízate: deja de excusarte con la situación externa. Si bien es necesario tener un entorno amable y propicio a la hora de decidir traer un hijo al mundo, quisiera que te respondas a ti misma. Si tuvieses el trabajo que deseas, la casa que llevas buscando hace tiempo, el equilibrio entre vida social y tiempo de trabajo, la actividad de hobby que te hace feliz, y muchas cosas más que te encuentras persiguiendo… ¿Quisieras ser madre? ¿O aun así seguirías dudando?

Sincérate: es importante que identifiques cuáles son los sentimientos que tienes para con la maternidad. ¿Respeto, desinterés, alegría, miedo? Quiero aclararte que todos son válidos y respetables. Sin embargo, sentir uno u otro cambia la posición en la que te encuentras. Si sientes respeto, y crees que es una tarea que debe tomarse con responsabilidad y con mucho cuidado, está bien: respeta tu sentir y hazlo solo si quieres (y lo deseas) en un momento que coincida con tus exigencias para la tarea. Ahora si, por ejemplo, sientes miedo, como terapeuta te recomiendo que lo trabajes y lo analices, de manera que no opaque el deseo. Pero te reitero: también es normal sentir miedo frente a un cambio semejante.

Prepárate para aceptar las consecuencias: y con esto no quiero decir que vayan a ser negativas, sino más bien echarte luz en que, decidas lo que decidas, habrá acciones y sucesos que se desencadenarán a partir de allí. Tanto si decides ser madre pero no en edad fértil, como si decides hacerlo soltera, u optas por no inclinarte por la maternidad, ¡está bien!, pero así como si decides no serlo se abrirá un abanico de posibilidades que quizá tenías reprimido por este hecho que, tarde o temprano, “debía suceder”, también habrá que aceptar ciertos cambios, como que no tendrás la misma libertad, luego de traer un hijo al mundo.

Por último, me gustaría recordarte que ¡nada es estático!

Que hoy tomes una decisión no significa que deba ser para siempre.

Tan solo es la que más se adapta a tu presente y a tus deseos HOY.

Mañana, pasado, o en dos años, puedes cambiar de parecer, y ten en cuenta que es TU vida, y que con ella, puedes hacer cuanto te apetezca.

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