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  • Psicóloga Mariana Gangas

Por qué la crianza con apego beneficia al equilibrio con tu pareja


El apego en sí mismo es una necesidad básica del ser humano. En un tipo de crianza

consciente, es una práctica y una decisión que cada familia puede implementar.


En el artículo anterior te hablé de cómo lograr un equilibrio con tu pareja, hoy te cuento

algo más acerca de eso; qué aspectos del apego y del porteo pueden ayudarte a mejorar

la relación con tu pareja y en las tareas con respecto a la crianza de tus hijos.

Hoy sólo me centraré en los aspectos que pueden ayudarnos a repartir mejor las tareas

del proceso de crianza para que, a su vez, puedas lograr tener más tiempo para ti y para

tu pareja.

La crianza con apego se compone de 8 “b”; dos de ellas son el babywearing (porteo) y

both (ambos padres).

El babywearing o porteo consiste, esencialmente, en llevar al bebé en brazos. El porteo

seguro es importante para un contacto directo tanto con la mamá como con el papá. Uno

de sus beneficios más conocidos es que los bebés se sienten más protegidos y se estresan

menos.

La “b” de both o ambos padres hace referencia a que tanto el papá como la mamá

participen activamente en el cuidado del bebé, ya sea de día como de noche. La empatía y

el respeto son imprescindibles en este aspecto, y esto es, precisamente, lo que más

fomenta el equilibrio entre el padre y la madre. Al estar coordinados y conectados en la

crianza de su hijo, mejoran y potencian el equilibrio del vínculo familiar en su generalidad.

Lo cierto es que estos dos puntos son muy beneficiosos para compensar el gran

desequilibrio que esencialmente ya existe entre un papá y una mamá.

Además, una necesidad básica de los niños es sentirse seguros y tranquilos. Esta

sensación empieza (salvo en casos conflictivos) a gestarse durante el embarazo y se corta,

parcialmente, al momento del parto. Lógicamente, un recién nacido buscará seguridad en

quien ya conoce: su mamá.

Si no se trabaja en equilibrar esta situación, podemos encontrarnos con madres agobiadas

por tener que estar las 24 horas del día disponibles y, por el contrario, con padres

deseosos de participar en el cuidado, consuelo, y crianza de su hijo/a pero que no logran

que el niño/a se sienta seguro/a y contenido/a en sus brazos.

Aquí es cuando el gran beneficio del porteo se hace presente. Al ser el padre quien más

portee a su hijo/a, estará equilibrando y fomentando la sensación de “hogar” y seguridad

mediante el contacto cuerpo a cuerpo. El porteo recrea un entorno muy similar al mundo

intrauterino; el bebé sentirá el calor, la presión, el cuerpo, y los latidos del corazón del

padre; sensaciones que ya reconoce como reconfortantes. Asimismo, un padre que portea

a su hijo está creando en sí mismo otra figura de apego.


Fomentar el vínculo padre-hijo ayudará, definitivamente, a equilibrar las tareas de la

madre y, por consiguiente, mejorará la disponibilidad de tiempo y energía para la pareja.

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