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  • Psicóloga Mariana Gangas

Me separé ¿y ahora qué?

Actualizado: ene 24

“En medio del invierno aprendí por fin que había en mí un verano invencible” Isabel Allende.

Si leíste el artículo anterior (si no lo hiciste, aquí lo tienes LINK) y te dió la fuerza que te faltaba para dar el paso… ¡no te enojes! Has hecho lo que necesitabas, yo sólo estuve ahí para contenerte. Tal vez incluso ahora mismo sientas que has cometido un error y que has actuado por impulso, pero en el fondo sabes que no es así.



Esta vez te contaré acerca de las etapas del duelo y por qué es importante que lo atravieses. Encontrarás contención y alivio al descubrir que tus sentimientos son, por mucho que pienses lo contrario, comunes a la mayoría de las mujeres que se encuentran en una situación similar.


Para empezar a hablar del temido duelo, es necesario primero recordarte que debes ser paciente contigo misma: eres una mujer fuerte, que hoy está herida, enojada, desilusionada… y lee con atención: está bien que lo estés. Por lo general, los sentimientos nos invaden a todas en un orden similar, conocido como las “etapas del duelo”. Trata de identificar en qué momento te encuentras, y a partir de ahí comienza a trabajar en tus emociones.


ETAPAS COMUNES DEL DUELO:

  • Negación: No es fácil asimilar la pérdida de un compañero de vida. Negar lo que sucedió o sentir culpa por haber sido quien tomó la decisión y dudar sobre si intentar volver atrás es normal, quizá hasta esperable: te estarás protegiendo frente al dolor. Trata de ser lo más objetiva que puedas. Sabemos que no es fácil, pero es una manera de minimizar la fase siguiente.

  • Ira: Habrá un momento en el que sucederá una de estas dos opciones: le echarás toda la culpa por la ruptura a tu pareja, o bien la echarás toda sobre tus hombros. Utiliza como respaldo la frase “debe ser temporal”. Es importante que te permitas el enojo a esta altura, porque lo que tenemos que evitar es precisamente que esa rabia se prolongue y se convierta en un sentimiento constante.

  • Negociación: Con el tiempo, y a medida que atravieses las etapas, verás la situación y los por qué con más claridad. Cuando se trata de vínculos, la culpa nunca es exclusivamente de una sola parte. Y si bien es positivo identificar errores o situaciones en las que podrías haber actuado de otra manera, no te mortifiques: tómalo como un aprendizaje para, de ahora en más, modificar esas conductas que no te agradan.

  • Depresión: Hay algo que debes entender en esta etapa: la ruptura no tiene vuelta atrás. Lo que se perdió, ya está perdido. Darse cuenta de esto implica un dolor muy grande, pero es necesario para limpiarnos de lo que fue, y hacer lugar en nuestro interior para lo que vendrá. Porque, aunque por momentos creas que ya no vendrá más nada (o más nadie) te lo advierto: vendrá mucho más, ¡y vendrá mejor!

  • Aceptación: Toma la ruptura con humildad y, sobre todo, con amor. Agradece por lo que el vínculo supo darte, pero acepta que ya no puede hacerlo más. Es hora de perdonar y soltar; hacerle un hueco a la pérdida, no para que se quede, si no como parte de asimilar que no habrá nada ni nadie que sea como lo que fue, pero que es momento de dejar a lo nuevo, simplemente, ser.

Estas etapas son a modo ilustrativo de lo que le sucede a la gran mayoría de las mujeres que en algún momento estuvieron en la situación en la que tú te encuentras hoy. Puede que a ti te pasen sólo algunos de estos sentimientos, o en otro orden… pero es esencial que puedas reconocer cómo te sientes para poder trabajar tus emociones. Siempre debes recordar que ni la ira, ni la tristeza, ni el enojo te harán recuperar lo perdido. La pérdida, la ruptura, es un hecho, y hay que aceptarlo.


De cualquier modo, si crees que volverías el tiempo atrás, ¿realmente querrías recuperar el tramo final de tu relación?


¡Atención! Leer este artículo te puede ser muy útil, pero de seguro es más rápido que el tiempo que precisarás para atravesar el duelo. Por momentos sentirás que avanzas, otros que retrocedes. No te desalientes.

Permítete todo el tiempo que necesites para comprender tu dolor y recuperar tu capacidad de seguir adelante.

A la par del divorcio, comienza también una etapa de conocerse de nuevo, porque lo que eras antes (y durante) el matrimonio, ya no lo eres ni lo serás. Es por eso que es tan importante que te dediques tiempo, que escuches a tus emociones, y sobre todo… que te animes a reconocerte, para conectarte con tu potencial interior y crear una vida plena.

¿Te has reconocido en alguna de estas etapas?

Cuéntame cómo te sientes, y si quieres atención personalizada, ponte en contacto: Conversemos!


Un abrazo sincero,

Mariana Gangas

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