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  • Psicóloga Mariana Gangas

Inteligencia emocional: cómo lograr que mi divorcio no perjudique a mis hijos

Actualizado: ene 24


¿Sientes que no logras conectar con tus hijos cuando se trata de afrontar el proceso de divorcio? ¡Tranquila!


En este artículo te brindaré herramientas y consejos para que te acerques a tus hijos y los ayudes a atravesar tu divorcio lo mejor posible. Hablaré de la inteligencia emocional, ¿ya sabes qué es?


Según Daniel Goleman, psicólogo creador de este término, la inteligencia emocional es el manejo inteligente de nuestras emociones; es tener la capacidad de sentir, entender, controlar y modificar estados anímicos tanto propios (inteligencia interna o autoconocimiento) como ajenos (inteligencia en habilidades sociales). Te contaré los pilares para desarrollarla y aplicarla, en este caso, al proceso de divorcio, pero también les servirá a tus hijos en cualquier ámbito o situación que se les presente.

La inteligencia emocional nos sirve para gestionar las emociones propias y las de los demás con eficiencia logrando así resultados positivos.

En primer lugar, ten en cuenta que los niños adquieren muchísimos patrones de conducta a través del ejemplo. Por esto es esencial que, primeramente, seas tú quien ponga en práctica la inteligencia emocional. Solo así podrás ayudar a tus hijos a conectarse con su mundo interno y fortalecer su identidad, así como también a estar preparados para enfrentar situaciones como, por el ejemplo, el divorcio de sus padres.

Los principios fundamentales de la inteligencia emocional son:

Controlar la ira: los gritos desaforados o los golpes a padres y/o hermanos son las maneras más comunes de los niños de expresar su rabia, que no es más que la intolerancia a la frustración. Enseñarles a través de un mensaje que los invite al razonamiento de dicha emoción es esencial para que, progresivamente, comiencen a controlarlo o canalizarlo de una manera más sana y pacífica.

Reconocer emociones básicas: antes que enseñarles a comunicarse, tienes que fomentar el reconocimiento de las emociones más básicas como la alegría, el miedo, o la rabia. Para esto, puedes implementar juegos con fotos o dibujos donde tengan que identificar qué emoción se está representando, y así guiarlos poco a poco a que reconozcan las suyas, pero también las de los demás. Es importante que los empujes (sin presionarlos) a que nombren lo más directo posible qué es lo que les sucede, utilizando frases como “estoy enfadado porque…”, “tengo miedo de…”. Poner las emociones en palabras nos conecta con ellas, y que tus hijos lo hagan te ayudará a ti a brindarles lo que necesitan: un consejo, un límite, o una caricia.

Empatía: Motívalos constantemente con preguntas a reflexionar sobre cómo se siente el otro frente a tal comportamiento o en cierta situación. Fomenta la escucha activa, guardar silencio mientras otra persona habla y prestar atención a aquello que se les está comunicando.

¡Atención!

Qué evitar durante el proceso de divorcio

- Utilizar a tus hijos como “espías” o “palomas mensajeras” para obtener información o comunicarse con la otra parte.

- Ponerlos de excusa para retener a la pareja, y mucho menos que ellos se enteren.

- Acusar al otro de que causará un gran daño a tus hijos no hará que no se vaya y, por el contrario, generará un clima tenso.

- Vengarse con la otra parte a través de ellos, privándolos de actividades, como por ejemplo vacaciones o salidas. Tus hijos NO deben pagar ningún precio por el divorcio de sus padres.

- Competir por su cariño. Cada padre es diferente y único, y si no lo hicieron estando en pareja, ¿por qué hacerlo divorciados? El amor de un hijo no se compra con bienes materiales, sólo actuando como les sea de mayor beneficio y salud a largo plazo a ellos, siempre en primer lugar.

Apresurar sus tiempos. Si, por ejemplo, no quieren conocer a tu nueva pareja o un día no quieren ir a la casa del padre, permíteles decidir. Con el tiempo, y gracias al trabajo sobre la inteligencia emocional, entenderán y aceptarán. Al evitar estas situaciones y comportamientos, estarás previniendo que tus hijos sufran de: baja autoestima, estrés y culpa, bajo rendimiento escolar y problemas de adaptación.



Conclusión

Para fomentar la inteligencia emocional, es esencial que podamos proveer a nuestros hijos con la confianza necesaria para que manifiesten en palabras aquello que los preocupa, atemoriza o entristece, como así también lo que lo hace felices. El hogar es el primer escenario donde deben sentirse cómodos y libres para expresarse con respeto y comunicar lo que les sucede. Luego, a medida de que crezcan, lo trasladarán a otros ámbitos y, forjarán a lo largo de su vida vínculos sanos y sinceros.

Recuerda que ellos no tienen la culpa de nada, y no deben pagar los platos rotos de la ruptura de tu vínculo. Tus hijos no romperán ningún lazo, solo se modificará y se adaptará a las circunstancias, y en muchos casos, se hará, incluso, más fuerte.

Ayudarlos a reconocer sus emociones, comunicarlas de manera directa y comprender las del otro en un proceso de divorcio no es una tarea fácil, pero será, muy probablemente, la que más te agradezcan el día de mañana.

Si quieres que te ayude en este proceso, déjame tus datos en un comentario o envíame un mensaje, y con mi mayor predisposición te acompañaré en cada paso. ¡Conversemos!

Un abrazo sincero,

Mariana Gangas


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