Buscar
  • Psicóloga Mariana Gangas

5 claves para lograr un divorcio sano

Actualizado: ene 24

Así como cada familia es un mundo, cada divorcio es diferente. Sin embargo, tras años de experiencia, puedo afirmar que hay ciertos patrones que se repiten (como ya te he comentado en el posteo sobre “la vida después del divorcio”), por lo que estoy en condiciones también de orientarte en esta situación. En este blog te brindaré algunos consejos clave para que tu divorcio sea sano para todos los integrantes de la familia.


1. Practicar la asertividad

La asertividad es la habilidad de expresar nuestros deseos de una manera amable, franca y directa, de manera que no atentemos contra los demás. En un proceso de divorcio es clave poder expresar lo que sentimos y/o deseamos a la otra parte, y para ello hay que estar dispuesto a negociar. Recuerda que, así como tú querrás satisfacer tus deseos y/o necesidades, la otra parte querrá lo mismo, de manera que siempre tendrán algo que resignar: manifestar tu sentir de forma amable será la clave para que, del otro lado, encuentres alguien dispuesto a ceder. Ser asertiva es saber pedir, negar, negociar y flexibilizar en tanto suceda en un marco de respeto. Cuando quieras hacer un pedido a la otra parte, piensa puntualmente qué quieres y cómo lo dirás para que sea bien recibido, y luego actúa.


2. Ser buena contigo

Ahora es cuando más debes cuidarte, tanto física como emocionalmente. Realizar ejercicio, comer bien y relajarse son herramientas para mejorar el estado de ánimo, así como mantener las rutinas diarias. No es necesario (ni recomendable) que tomes decisiones drásticas o importantes para comenzar con tu “nueva vida”. Esa nueva vida llegará cuando estés lista, no tienes por qué apresurarte. Eventualmente, harás cuantos cambios rotundos precises o desees. Comienza a explorarte: vuelve a intereses o hobbies que has dejado en el pasado, reconecta con ellos o investiga nuevos. Encuentra un pasatiempo que te limpie la mente de la ansiedad e incertidumbre que lógicamente el proceso conlleva.


3. Anticiparse

Hay algo que debo decirte, y es que tu vida no será igual a lo que fue durante el último tiempo, con la excepción de que tu acompañante ya no estará presente. Esa idea no es realista. Cuando comience el proceso de divorcio, ten en cuenta que habrá desde cambios en la rutina, en la tenencia de los hijos y en los bienes materiales. Piensa de antemano qué tiene mayor valor para ti, qué no quisieras perder, y qué estarías dispuesta a negociar. Prepárate también para sorprenderte frente a tus propias emociones.


4. No divorciar a los hijos

Recuerda que tú eres quien se divorcia, no tus hijos. Es cierto que el vínculo tomará otro formato, ahora será individualmente con cada padre, lo cual puede tornarse complicado, pero también en un lazo fuerte y profundo si te ocupas de ello. Quizá sientas que no te corresponda, pero es necesario que tú también fomentes la relación con la otra parte, porque si se corta, quienes perderán serán tus hijos. Explícales con paciencia y cariño que el vínculo cambiará, pero no les des falsas expectativas de reconciliación. Tienen que saber con seguridad que ambas partes los seguirán queriendo y que ellos no tienen la culpa.


5. Buscar ayuda

Tanto directa como indirectamente, tanto a nivel jurídico como sentimental. Si en algún punto del proceso sientes que no están solucionando ningún asunto, propone recurrir a un abogado común. Si crees que participar de una terapia de pareja les será de gran ayuda para limar asperezas y rencores, invita a la otra parte. Muchas veces un tercero, y en este caso del ámbito profesional, puede ayudarlos a ver aquellas cosas que ustedes no pueden, así como aportar diferentes perspectivas a la hora de cortar el vínculo de la manera más sana posible.


Conclusión

Estos son solo algunos consejos que puedo brindarte de manera generalizada. Ser paciente, amable y respetuoso nunca cuesta dinero, y son pequeñas actitudes que, a corto o largo plazo, tanto la otra parte como tú mismo, te agradecerán. Recuerda que no eres la única que sufre la ruptura y la pérdida del vínculo, y que ambos actúan como pueden, dentro de lo que su dolor les permite. Tenle paciencia, pero también (y, por sobre todo) sé paciente contigo misma. Si fallas en algún punto, inténtalo de nuevo. El divorcio es un proceso doloroso y profundo, y todos aprendemos a manejarnos a medida que lo transitamos.


Una separación o divorcio sano equilibra estos 5 puntos, adaptándose al ritmo de los hijos. Ellos deben sentir que sus padres son coherentes y sobre todo empáticos en esta nueva etapa. Ver que el divorcio no les repercute tan negativamente y que lo toman con tranquilidad, será un bálsamo para ti entre tantos cambios.


No olvides que la estructura familiar –que de ahora en más será distinta, pero familia al fin-, debe estar sostenida por los pilares fundamentales: el amor incondicional y el respeto.


Si tienes dudas o quieres que conversemos en privado, déjame un mensaje y tan pronto como pueda te responderé.


Un abrazo sincero,


Mariana.

37 vistas